El jardín de los monstruos

Category : Essays
Date : January 1, 2021

Todo era formidable en el Sacro Bosque, y a las figuras mencionadas se unían muchas más, como los tritones viejos y los tritones jóvenes de la fuente, como la sierpe bífida, como la arpía con cola de ofidio, y la serie de vasos ornamentales de más de cuatro metros de altura, y las piñas soberbias y los osos que alzaban la rosa de nuestro escudo y los Cerberos infernales. Su dédalo de actitudes calmas o violentas se entrelazaba e intricaba con las instripciones que yo mismo redacté para turbar al visitante del laberinto […].

MANUEL MUJICA LAÍNEZ, Bomarzo

<Artículo escrito originalmente el 04/2013>

En 2011 hice un viaje a Roma, 3 días de caminatas por la ciudad visitando los lugares más emblemáticos y los que no lo son tanto. Uno de esos lugares y el motivo principal del viaje es el Parque de los monstruos de Bomarzo.

Un lugar ciertamente pintoresco y que unos pocos años más tarde recuperaría como inspiración para el arte de White Noise.

El día que tocaba la excursión a Bomarzo, a primera hora de la mañana, a medida que salíamos de Roma se empezó a formar un poco de niebla mientras nos adentrábamos en la campiña del Lacio y dejábamos atrás la ciudad. No se si hay una forma mejor de empezar un viaje. Trenes, niebla y la emoción de no tener muy claro ni hacia donde vas ni lo que encontrarás exactamente…

Para ir a Bomarzo desde Roma con transporte público hay básicamente 2 opciones: Coger el tren en la estación de Termini en Roma e ir a Orte Scalo o ir a Viterbo. Y una vez en uno de estos sitios se puede coger un bus hasta Bomarzo.

Nosotros fuimos a Orte Scalo.

El bus a Bomarzo pasaba cada una o dos horas (ahora no lo recuerdo bien) y había que comprar los billetes en la cafetería de la estación. Este último detalle es importante… porqué después de estar esperando un buen rato al autobús, un poco más y lo perdemos por no tener los billetes pensando que se podrían comprar directamente al conductor.

Hay una parada en el centro de Bomarzo y de ahí hasta el parque hay un breve paseo. Se puede llegar hasta el parque por dos caminos diferentes, pero no tiene perdida. Nosotros fuimos por uno y volvimos por el otro.

Mirándolo con un poco de perspectiva, creo sería mejor opción alquilar un coche y no depender de los horarios y frecuencia del transporte público (debido a esto tuvimos que volver antes) y de esta forma se puede aprovechar mejor el día visitando otros lugares de interés de la zona.

El parque de los monstruos, conocido originalmente como el Sacro Bosco, fue construido en el sXVI como parte del palacio de Bomarzo, residencia de la familia Orsini y tras la muerte de Francesco Orsini, su impulsor, cayó en el olvido durante 400 años y la naturaleza se adueño del lugar.

No fue hasta 1954 que fue redescubierto y restaurado para permitir el acceso del público.

Mientras que la mayoría de jardines italianos renacentistas hacen gala de un estilo racionalista, donde el laberinto es un elemento más del conjunto, el Sacro Bosco es un laberinto en si mismo plagado de referencias herméticas y alquímicas.

Hicimos la visita entre semana y bastante pronto por la mañana, por lo que prácticamente tuvimos el lugar entero para nosotros solos.

Poder pasear entre las estatuas, a nuestro ritmo, sin aglomeraciones ni bullicio. Sin tener que hacer cola para hacer una foto sin gente… no creo que hubiese disfrutado tanto del lugar en otras condiciones ni la visita me hubiese impactado tanto.


Bibliografía

  • Kluckert, Ehrenfried – Grandes jardines de Europa. HF Ullman. 2011
  • Méndez Filesi, Marcos – El laberinto, historia y mito. Alba Editorial. 2009


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